Constantemente el mundo en que vivimos nos ofrece escenarios de superación darwinista; elecciones que nos suponen, a nosotros, los más aptos y bellos, la cabeza de ventaja diaria en la carrera evolutiva. Sobran ejemplos: nosotros nos negamos a usar HP y sus cartuchos de colores mezclados, cancerígenos y antioccidentales; nosotros supimos interpretar como un cuatro el dos del Refresco Rinde Dos; nosotros hemos evitado sistemáticamente ese medio tan antinatural de transporte que es el aeroplano —porque, señora, esas alas no tienen ni plumas ni articulaciones—. Y hoy nos enfrentamos a un reto superlativo: la pandemia.
Ya no intentes
Aclaremos algo: el miedo es nuestra principal virtud. Hay que tener miedo para sobrevivir. Por eso, señora, es que en cada hogar de este lado del mundo tiene que haber, mínimo, un FAL —aunque, personalmente, recomiendo un arma de guerra más pesada, de mayor poder de fuego, ya que no tiene que andar llevándola a ningún lado, basta con acomodarla en el living apuntando a la puerta de entrada—. Se nos acusa de paranoicos. Pobres ilusos. Paranoia es una palabra que sólo se articula en las lenguas de aquellos destinados a fundirse en el polvo del olvido, junto a los micos y el resto de las criaturas inferiores o extintas
No no no
El último avatar discursivo de esta corriente de débiles y truncos es la negación del uso del barbijo. Espabílese: no le haga caso a la prensa. El uso del barbijo es vital, por razones que ahora no tengo tiempo de desarrollar, pero, créame, existen. Repito: USE BARBIJO SEÑORA O SE MUERE.
Se muere
¿No consigue? No se preocupe. En toda casa de familia —o sea, no en la de una madre soltera y posible lesbiana— puede encontrarse un adminículo que, no sólo reemplaza al barbijo, sino que lo supera en eficacia: el slip, también conocido como calzoncillo.
Superior y chic
Ahora, el punto al cual quería llegar: a lo largo del siglo XX la civilización —aclaración innecesaria: por civilización me refiero exclusivamente a parte de la población masculina del planeta— se ha polarizado, quizá inocentemente, en dos grupos. Uno de ellos está condenado a desaparecer. El otro reinará sobre la tierra. El primero está conformado por los usuarios de esos remedos de ropa interior llamados boxers.
Boxers
Del otro lado estamos nosotros, los supervivientes, los más aptos: los superheroicos cultores del slip.
Para pensar.







simplemente... aguanten los CALZONEZ ROTOZ!!! (mi pequeño homenaje a QUIZTE ZEBAZEO)
ResponderEliminargraciaz
pd.muerte a los boxer majul!